sábado, 11 de julio de 2015

Alas de papel

Sueño despierta con alas que no se encuentran en los textos, con la mirada perdida buscando flores en el asfalto, flotando entre realidades que no se pueden explicar con conceptos. Juego con la luna sin necesidad de tocarla, susurro a las estrellas con versos y palabras sueltas que oculto bajo la almohada. Me siento obligada a escribir las historias olvidadas en cajones, a jugar con juguetes rotos que el tiempo abandonó en los rincones. Repitiendo sentimientos con los mismos matices pareciera que se tiñen de colores.
 En este ritmo tan repetitivo me gusta encontrar melodías únicas afinando los acordes de la lluvia, pintando con los dedos las esencias que no veo en ningún boceto. Divago entre sin sentidos porque es lo único que comprendo, las formas de lo que no lo tiene y los motivos de lo que está perdido.

Soñar no es tan peligroso como crees, cuando lo que quieres es dejar de pensar, de intentar comprender lo que sientes. Espero que no me malinterpretes, aunque no tenga ganas de explicar. Caer no es tan triste, si lo piensas, es pisar tierra firme (y, a veces, bajar un poco más). El mundo es muy grande, deja que me pierda, seguro me volverás a encontrar, dando vueltas a las mismas ideas, sentada en el mismo lugar.

Es curioso cómo pasan las cosas, tan rápido, y nos dejan atrás. Cómo somos siempre un pasado, recordando a alguien más. Entre tantos vacíos todo parece tan lleno, y no importa, todo deja de importar, cuando desde el suelo te preguntas ¿de verdad tengo algo que extrañar? Está todo en tu cabeza, como esos sueños de los que no quieres despertar. Y no continúan. No vuelven nunca más.

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