Como la marca a mitad del libro, en la página que no leíste,
como la luz del foco que no brilla, pero tampoco se extingue, que se distrae
pensando en arcoíris. Como los bocetos difuminados al final de los apuntes.
Como si quisiera decir algo, algo importante, y quedara divagando, como la
brisa que nos despeina, riendo, y no hace más que enojarnos. Que quizás no
entiendo, y lo que digo no tiene sentido, pero entre malentendidos algún tonto
querrá volar conmigo. Y caer, y hundirnos, golpear la pared y salir del
laberinto.
Y en eso, puedo mostrarte la magia que llevo en los
bolsillos, pero debes cerrar los ojos, porque es tímida y no habla con
desconocidos. Puedo darte una sonrisa, de esas que ya no hay, brillando en una
botella, protegiéndose de nuestros vacíos. Restaurar los pedacitos que nos
faltan con piezas que conservo de esos viejos amigos, que nunca volvieron para
reclamarlas, que pesan y nos devuelven a la tierra cuando estamos perdidos. O
sacar de pequeños sobres los planos del mundo, los engranajes de lo infinito
resumidos en un mecanismo.
A cambio te pido que veas, que aprendas a sentir, a explicar
sin definir, a dejar los conceptos para quienes quepan en ellos. El universo
gira, nos marea con él, y no hay fórmula tan compleja que nos enseñe a quedarnos
de pie. Pero desde el suelo, coloreando mariposas, volaremos fuera de las
líneas, crearemos nuestros tonos entre sueños de papel.

No hay comentarios:
Publicar un comentario